Primer plasma de helio en IPP - Tecnología de Oerlikon Leybold Vacuum

El primer plasma de helio generado en el reactor de fusión nuclear Wendelstein 7-X del Instituto Max Planck de Física de Plasma (IPP) fue todo un éxito. El 10 de diciembre de 2015, después de diez años de construcción y preparación, los investigadores del IPP consiguieron hacer que la planta de fusión más grande del mundo del tipo Stellarator se pusiese en funcionamiento piloto.

Los científicos han introducido un miligramo de gas de helio en un recipiente de plasma evacuado y consiguieron con éxito encender el primer plasma del anillo utilizando la tecnología de vacío de Oerlikon Leybold Vacuum.

La simulación de la fusión nuclear del núcleo de hidrógeno, que está planificada para un futuro inmediato, es realmente revolucionaria y constituye una buena oportunidad para jugar un papel importante como una fuentes energética ecológica para el futuro. Una contribución a la exitosa implementación de este concepto innovador puede atribuirse a la implementación y al mantenimiento de los sistemas de vacío que se han utilizado en las etapas iniciales hasta ahora. Oerlikon Leybold Vacuum GmbH, pionero del vacío y líder de la tecnología en Colonia ha suministrado el IPP con sistemas de vacío especiales.

Desde el cambio de milenio, muchos de los requisitos de vacío (vacío alto, prevacío, criogénicos y detectores de fugas) han formado parte de las instalaciones de investigación del Max Plack Institute. "Los sistemas de bombeo de prevacío instalados se utilizaron para iniciar el bombeo del Stellarator y permitir el funcionamiento de las bombas de vacío alto turbomoleculares como la TURBOVAC MAG 2000 W, que se utiliza para recuperar el helio en uso", explica el Dr. Michael Pschyrembel, responsable del proyecto de parte de Oerlikon Leybold Vacuum.

Las demandas son enormes, ya que la generación de plasma de helio es solo factible con temperaturas de varios millones de grados Celsius. Para lograrlo, la mezcla de partículas de iones y electrones debe realizarse mediante campos magnéticos para asegurar una flotación sin contacto en el recipiente del vacío. Un anillo de superconducción 70, solenoides altos de 3,5 metros, rodeados por un casco de acero anular es el centro de la planta. En su interior evacuado, las bobinas se enfrían en las temperaturas de superconducción hasta cerca del cero absoluto, de modo que el consumo energético después de la creación del campo magnético sea mínimo.

Sin embargo, este logro representa solo el comienzo de toda una serie de experimentos. "En 2016, nos enfrentaremos a varios desafíos, pero finalmente cambiaremos el sujeto de investigación actual, el plasma de hidrógeno", dice el director del proyecto de IPP, el profesor Dr. Thomas Klinger. Después, se calentará mucho, porque el plasma de hidrígeno se enciende solo cuando las temperaturas alcanzan más de 100 millones de grados Celsius.

El Dr. Martin Füllenbach, director general de Oerlikon leybold Vacuum está contento por estos logros: "Este éxito nos hace estar orgullosos y demuestra una vez más que nuestras soluciones de vacío líderes tecnológicamente contribuyen a la investigación básica y preparan el camino para los resultados pioneros".